lunes, 27 de abril de 2015

Madres, madrazas o frustradas.

Todavía hay cosas que no tengo demasiado claro como madre, ¿eres tú el que hace que valga para un deporte o es tu hijo el que tiene facultades o le incitas a desarrollarlo o ni lo uno ni lo otro? No sé...

Os enseño cómo se toma Hugo el deporte.
Venga Hugo, a jugar al fútbol. Uf, voy...




Voy, eh, que estoy aquí dándolo todo concentrado.
Vamos, gol, goooool. Bueno, casi...








Más bien pasa, se "concentra" muy bien. Jajaja.




Lo mejor es lo agotado que acaba, jaja. ¿Qué hago, le obligo? Soy una madre que le obligo a moverse (bici, paseos, excursiones,...) y ha tenido que aprender a nadar porque lo he dicho yo, pero no le obligo a que haga lo que hace la gente que le rodea porque sí. La verdad es que me agobia el tema.

Intento buscar a Hugo actividades extraescolares que veo que le gustan o que creo que las va a disfrutar, pero muchas veces me pregunto si soy yo la que quiero.



Os dejo otros vídeos que me han encantado sobre madres .



Simplemente quiero que sonría, a veces no nos damos cuenta de lo importante, pero de lo importante de verdad para ellos...



Somos únicas. Y son únicos algunos papás que son también mamás.



Y abuelas que hacen de mamás.
Nunca jamás te olvides de tu madre ni te canses de pedirla perdón.


Besos,
Luna.


viernes, 24 de abril de 2015

Ramos Chicle.

Que no nos gusta lo convencional es evidente, pero también sabemos hacer flores artesanalmente mezcladas entre cristales y de igual modo podemos realizar bouquets totalmente convencionales y clásicos.


Siempre originalesúnicos, personales y con la elegancia que toda novia se merece.




Y con colores más allá de los tonos de la naturaleza para combinarlo. Por Siempre Jamás, con aquello que imagines.


Para sorprender irremediablemente.


Y entre chicles, también fruta.


 Suaves melocotones.


delicados.


Bruja buena.


Dulzura.


Sabor.




Y siempre de temporada.

Para saber más: algodondeluna@gmail.com o 606619349






Un besazo que sepa a chicle, de sabor a fruta.
Luna.


martes, 21 de abril de 2015

De lo peor.

Hace cinco años, exactamente hoy, nos sucedió una de las peores cosas que creo me podrán pasar en la vida (y eso que este añito estamos a tope de noticias horribles). Lo recuerdo como lo primero más tremendo que he vivido, más incluso que creer que yo no me despertaría.

Recuerdo cosas inconexas, que no existen, que quizás he olvidado o que quizás yo, que siempre he sido una Nicolasa ,ya lo he cambiado.

Tal día como hoy, Hugo tenía 40 días y mis padres habían venido a pasar el día con todos nosotros, estaban los peques ese finde también con nosotros. Justo, antes de irse, mi madre fue a cambiar a su nuevo nietín y al bajar de nuestro dormitorio se tropezó por las escaleras con Huguete en brazos.

No os podéis imaginar mi cara al ver caer a mi madre al suelo, creí que se había desnucado y que no iba a levantarse nunca más, mi hijo estaba entre sus brazos, pero antes ya se había golpeado su cabecina.

Sé que recordar esto es de las peores cosas que le sucederán nunca a mi madre y jamás dejará de martirizarse internamente, por más que le hemos dicho que se llaman accidentes jamás se lo perdonará.

Tampoco recuerdo los momentos a mil por hora por la carretera, pensando que mi madre no llegaba y que la cabecina de Hugo estaba totalmente partida. Cuando te enseñan una radiografía y ves un huevo cuando lo has cascado, sin llegar a partir del todo, y sólo se mantiene por un hilo, no sabes ni qué pensar.

Cuando te dicen que no puedes subir a un helicóptero con tu hijo y que además las entradas a Madrid están colapsadas tú decides que a tu hijo no le sueltan la cabeza de ti hasta que alguien que sepa más que un médico de cabecera te diga aunque sea cómo sostenerla. Y mientras tanto, sólo piensas que tu madre saltará por una ventana y si ni siquiera va a poder volver a moverse alguna vez del golpe que también tenía.

Pensar que en menos de un segundo te quedas sin madre y sin hijo es algo... Uf, imaginad, sin poder llorar, notando cómo se escapa tu alma. Y a ti, que eres como eres, sólo se te ocurre que vas a cantar (¡con lo mal que cantas!) para que Hugo no escuchara gritos lejanos que dicen: "a la Paz,..., no llegamos,..., se nos va,..., es imposible llegar".

Allí estaba yo cantando, tarareaba una nana. ¿Habéis oido el Bolero de Algodre? Mi madre se lo susurraba a Hugo al nacer y yo en esos momentos hice lo mismo, me puse a ponerle letra y decía con su ritmillo: "Este es mi niño, mi niño guapo, guapo, quién lo va a tocar. Que nadie lo toque, que no lo puedan mirar, que yo lo cuido y yo lo protejo...".

Por fin llegamos a la Paz (yo en ambulancia con Hugo y el pichu en coche). Nos quedamos a la entrada de un sitio en el que si entraba no sabían si iba a salir y si salía no sabíamos si queríamos que volviera a salir, tenía una fractura craneoencefálica. Sólo teníamos que decidir, si llegado el momento, decidíamos Off y apagar el equipo, porque no sabían ni si existía opción del On. Vamos, súper fenomenal.

Pues así estábamos Lingas y yo intentando reírnos (ya sabéis que somos de índole gilipollas y nos reímos hasta entre lágrimas), y yo diciéndole: "-anda que bajar a Sevilla con el niño en el hospital no sé qué van a pensar de mí, va a ser tremendo; pues nada, lo llevamos a la caseta en la incubadora y al suero el rebujito. -jolín con tu madre, qué celos le ha cogido". Os juro que jamás nadie podrá haber sido tan estúpido, mordaz y ácido al mismo tiempo,  pero a cada uno le da por algo y se toma las cosas como puede y nosotros somos como somos, cantamos, nos reímos y vamos tirando, arrastraos y heridos pero sonriendo.

Resultado: hospital, hospital y más hospital, sin poder dormir con él. Resultó que no tenía una Calabaza, si no un superhéroe. Primero porque médicamente era imposible que viniera al mundo y luego porque se podía haber ido de un plumazo y decidió quedarse. Resultó que mi madre, de tanto rezar, debía tener conexión directa con el Cielo y nos cancelaron dos viajes, somos unos suertudos y nos han cancelado muchos viajes y nos han dado segundas oportunidades, es por eso que somos unos disfrutones.








Mis otros miedos y el después mejor lo dejo para otro día, creo que ya habéis tenido suficiente. Bueno, yo también, porque he estado como 5 días para escribir este post y se me escapan las jodidas lágrimas (de pura alegría, eh).

Así que, toma que toma, ¡que estamos de Feria!




Besos y siempre nuestras flores

Luna.